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Fue algo tan detestable que me doy asco de mi mismo, pero lo volveria a hacer.
Mi esposa murió en accidente automovilÃstico hace casi dos años y por eso puedo contar esta historia 100% real .
Dos años antes de la tragedia, ella tenÃa treinta y dos y yo cincuenta y ocho.
Yo estaba recibiendo un tratamiento contra el cáncer de pulmón, el cual por fortuna fue detectado en una fase temprana.
Ella me habÃa acompañado a una de las primeras citas con mi médico, cuando se determinó aplicar radioterapia. Al regresar a casa, me contó que en un momento que yo habÃa ido al servicio, el médico le hizo insinuaciones de Ãndole sexual.
-Mi amor, no solo es feo el tipo y me molestan esos comportamientos sino que yo jamás te harÃa algo asÃ.
-Lo sé mi amor. Hagamos lo siguiente: no vuelvas a acompañarme para evitar una situación penosa, puesto que este hombre es uno de los mejores profesionales de la ciudad.
Mi esposa no se dio cuenta de lo excitado que me puse al imaginármela a expensas de alguien a quien detestaba. Lo otro que no sabÃa era que él y yo éramos conocidos desde la universidad, ya que habÃamos coincidido en un curso, estudiando él medicina y yo odontologÃa. Ya desde entonces tenÃa fama de feo y libidinoso.
Mi esposa tenÃa un rostro no muy agraciado pero todo lo demás sÃ, especialmente su trasero, el cual era toda una obsesión para mà pero ella era muy puritana y nunca aceptó entregármelo.
Hablé con el médico para trazar un plan en que ella se viera dispuesta a permitir que él se la cogiera por el culo a pesar de su animadversión hacia él.
-Yo puedo conseguir pruebas y documentos para hacerle creer que estás en un nivel de mucha gravedad y que necesitas un medicamento carÃsimo y difÃcil de conseguir.
-No suena tan mal porque en la radioterapia y el fallecimiento de su padre tuvimos gastos que nos han dejado muy ajustados.
-Bien. Vienes dentro de dos semanas para unas presuntas pruebas y ya hay sospechas de que el asunto es más grave de lo establecido hasta ahora.
Llegamos al acuerdo de que yo tendrÃa miedo de ir por los resultados y ella irÃa por mÃ.
-Señora, las noticias no son buenas. Su marido tiene muy desarrollado el tumor y requiere tratamiento con una vacuna muy eficaz para prolongar sus expectativas de vida.
Le indicó los precios reales de ese medicamento y ella reaccionó de inmediato.
-Yo le puedo conseguir el medicamento casi regalado pero ya usted sabe cómo podrÃa pagarme.
-¿A qué se refiere?
-Si usted me deja follarle ese tremendo culo que se tiene, su esposo tendrá acceso a mejores esperanzas de vida.
Será usted, no él quien lo decida. Si quiere averigüe en otros lados pero asegúrese que sea pronto. Cada semana que transcurra, será peor para él.
Me contó todo, excepto lo de la propuesta. Averiguamos y en efecto, el medicamento es extremadamente caro.
-Mi amor, me haré quimioterapia y vas a ver que me pondré mejor. Olvidemos ese estúpido medicamento y ya.
-No. No voy a descansar hasta conseguir una mejor opción.
No era la mejor opción para ella pero sà la única. Pocos dÃas después me dijo que alguien de su familia podÃa traerle pronto el medicamento.
Un dÃa salió y yo ya estaba avisado del trato concebido por ellos. Me fui a la casa de él antes que ella y me ubiqué en un estudio en que tenÃa los monitores del sistema de cámaras de seguridad.
Yo iba a presenciar todo lo que ocurriera y luego él me facilitarÃa copia de la grabación. Fue excitante verla entrar con el vestido más sexi que tenÃa y que hacÃa muchos meses no lo usaba.
Él la besó y mi esposita hizo un gesto de repulsión. En verdad el tipo es bastante feo y su actitud de perversión generaba mucho desagrado en ella. No obstante, su amor hacia mà la condicionó a permitirle lo que fuera; en ese momento le fue descubriendo los pechos y los lamió con mucha gana. Se fue poniendo más ansioso y ella más nerviosa pero la escena continuó y yo me la pajeaba mirando en el monitor. Cuando ella quedó únicamente con el biquini yo me puse muy caliente y me corrà como un niño. Fue entonces cuando él la acostó y empezó a chuparle todo el cuerpo. Conforme avanzaba por su piel, se fue desvistiendo hasta quedar totalmente desnudo y ella volvió a mostrar repulsión por la deprimente figura de su improvisado amante.
La volteó y sacó su biquini, mordió sus nalgas y las chupó con entusiasmo. Respiró como si se ahogara y rápidamente le abrió las piernas con las suyas a mi cariñosa esposa. Tomó su pene, lo estimuló con su mano y lo acercó al culo de ella, quien temblaba como un conejito; nunca habÃa tenido sexo anal ni un amante tan repulsivo.
Gritó al sentirla donde le entraba, él se le acostó encima y la dio con todas las ganas. Ella gemÃa de dolor y de angustia. El tipo se agitó cada vez más y yo me volvà a excitar, más aún que al principio.
-Goza, goza, cariño. Imagina que es alguien que te gusta. ¿SÃ?- Le decÃa mientras le follaba el culo por primera vez.
-No puedo. Termine pronto… por favor… termine… me duele mucho el culo
-Esas súplicas me ponen más caliente, mi perrita. ¡Toma! ¡Toma! ¿Te gusta, verdad? ¡Anda! ¡Dime que te gusta! ¿Quieres que me corra pronto? PÃdeme más y más y verás que acabo pronto. ¡Anda! ¡DÃmelo!- mientras le halaba el pelo con fuerza.
-No puedo… por favor- entre sollozos.
-¡Dime que quieres más!
-Dame más… dame… dame.
-¿Te rompo el culito, perra?
-SÃ… rómpemelo. dijo llorando
Entonces parecÃa convulsionar de la excitación, se notaba su gesto de placer y se corrió dentro del culo de mi esposa. Ha sido la experiencia más extrañamente gozosa de que tengo memoria.
También lo único que me hace sentir remordimiento por mi difunta esposa, ya que fallecio en el accidente de trafico.
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